Equilibrio en movimiento

Eduardo Manrique inaugura en El Almacén la muestra Deconstrucción


A.M./Arrecife

Con nueve años, Eduardo Manrique se presentó en la antigua Escuela de Artes y Oficios de Arrecife y dijo con total descaro: "Yo quiero hacer una silla de madera". Desde entonces su devoción por la escultura y las manifestaciones artísticas han sido su principal constante, refrendándose este hecho en la exposición titulada Deconstrucción, que el pasado viernes abría sus puertas en El Almacén.

La muestra expuesta en la arrecifeña sala plasma las variadas inquietudes que surgen de los fondos constructivistas del autor, en un conjunto de obras que hacen una referencia continua a la arquitectura con la construcción naval. Este hecho se inspira en la gran relación que tiene el autor con el mar y su tierra, Lanzarote, y una serie de viajes a Nueva York motivados por su pasión a la arquitectura moderna.

Eduardo Manrique Martinón expresa en sus 14 collages la imagen de las construcciones navales vinculadas con la arquitectura. Estas obras sirven de bocetos para futuras composiciones, ya sean esculturas o murales.

Según Manrique, las piezas más relevantes de todas su exposición son dos esculturas aéreas especialmente diseñadas para cada uno de los aljibes que contiene la sala. La primera de ellas sintetiza lo que es la construcción naval de un barquillo de vela que se sitúa suspendida en medio del aljibe, aprovechando la estética de los propios arcos utilizados en la construcción de la sala.

La segunda obra aérea, situada en el aljibe principal, tiene una clara referencia a las antiguas nasas empleadas en las artes de pesca en la Isla. El autor insiste en la simplificación de esa imagen que conserva en la memoria y la vuelve a sintetizar, siempre pensando en la sala.